Enclavado entre las verdes cordilleras del piedemonte andino llanero, en la parte noroeste del estado Barinas está Calderas, un hermoso pueblo cafetalero que cuenta con 5000 habitantes aproximadamente en su centro.

 

Del pasado, Calderas conservó algunas de sus viejas casonas de tapiales con balcones y amplios ventanales que bordean empinadas calles. Desde ellas se observa la densa y húmeda vegetación de las montañas y cerros circundantes, ideales para realizar una gran variedad de actividades en contacto con la naturaleza.

                                           

La plaza Bolívar, frente a la particular iglesia azul, constituye el lugar de encuentro más animado de este pueblo acogedor, en el que la gente mantiene las puertas de sus coloridas casas abiertas y no vacilan en hablar con los visitantes.

 

“Los turistas se van siempre encantados de la gente de aquí. Calderas es un pueblo pequeño, pero muy humanitario”.

La Señora Rosa, responsable del cafetín del Cender

 

 

 

 La autenticidad de Calderas también se ve reflejada en sus pintorescas bodegas con curiosos objetos y en las mulas amarradas a las ventanas o que pasean por sus calles.

 

El café es la principal actividad del pueblo. De sus casas se escapa el aromático olor a café recién colado. Las familias caldereñas, que todas juntas recogen las frutas rojizas o amarillas según la variedad de los cafetales en época de recolección, siguen usando el pilar para despojar los granos de su cascaron antes de ponerlos a secar al sol.

 

Además de la naturaleza boscosa que abrita los cafetales, de los ríos, quebradas y lagunas en medio de parajes frescos y sombreados en las que es agradable bañarse, Calderas es un pueblo de tradiciones. Sus fiestas religiosas y populares, su música, su artesanía, sus leyendas, su gastronomía típica conforman sus atractivos culturales.